En Honduras, la atención de las personas que viven con Enfermedad Renal Crónica (ERC) enfrenta importantes retos que hoy limitan la capacidad de respuesta del sistema de salud. Actualmente, el país cuenta con hasta 3 veces menos nefrólogos de los que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS), y más del 60% de estos especialistas no forman parte de la red nacional de atención pública.[1]
A esto se suma la falta de programas nacionales de salud renal y de registros actualizados de pacientes, lo que dificulta la planificación de estrategias efectivas para la prevención, detección temprana y tratamiento oportuno de esta enfermedad. Mientras tanto, la atención de personas que requieren terapias de diálisis ya representa alrededor de 1,200 millones de lempiras anuales del presupuesto nacional de salud.[2]
Ante este panorama, la Asociación Hondureña de Nefrología y Trasplante (AHNT) ha planteado una serie de iniciativas orientadas a fortalecer la formación médica especializada y mejorar la atención de los pacientes renales en el país. Entre ellas, se encuentra la propuesta de desarrollar un programa de Posgrado en Nefrología de Adultos en conjunto con la Universidad Autónoma de Honduras y su Facultad de Medicina, considerando que más del 95% de las personas que viven con ERC en el país son adultos y actualmente no existe un centro de formación especializado en esta área.[3]
Asimismo, la AHNT promueve la creación de un Instituto Nacional de Nefrología, que funcione como un centro de atención de tercer nivel para pacientes con enfermedades renales complejas. Este espacio permitiría ampliar el acceso a servicios especializados, fortalecer programas de trasplante renal e impulsar la investigación de la Nefropatía Mesoamericana, una condición que representa cerca de un tercio de la población en diálisis en Honduras.
Estas acciones adquieren mayor relevancia si se considera que la Enfermedad Renal Crónica es una afección que, en sus primeras etapas, no presenta síntomas evidentes,[4] lo que retrasa su diagnóstico y tratamiento. Se estima que esta enfermedad afecta aproximadamente al 10% de la población mundial, consolidándose como uno de los principales desafíos de salud pública en América Latina.[5],[6],[7]
En la región, la prevalencia alcanza el 10.15% y las defunciones asociadas representan el 5.51%.[8] En Honduras, la situación es especialmente preocupante, con una prevalencia del 8.03% y una mortalidad del 6.02%.[9] “Esta afección representa un gran desafío para la población, pues depende del sistema de salud de cada país, del gasto en salud pública y de la posibilidad de contar con una política y un programa nacional de salud renal que atienda las necesidades de estos pacientes. Sabemos que en Latinoamérica la ERC es una de las enfermedades no transmisibles de más rápido crecimiento, con un aumento sostenido en la morbilidad, la mortalidad y los costos asociados[10],”, señaló el Dr. René Tábora, presidente de la Asociación Hondureña de Nefrología y Trasplante (AHNT).

Además, la ERC suele estar asociada a otras enfermedades crónicas como la hipertensión arterial y la diabetes. Se estima que al menos el 35% de los pacientes que la padecen presentan hipertensión15 y cerca del 25% diabetes en estadios avanzados[11], lo que incrementa el riesgo de hospitalización, complicaciones cardiovasculares y muerte prematura. [12]
Actualmente, en América Latina el 67% de los pacientes con ERC recibe hemodiálisis, el 23% ha accedido a un trasplante renal y apenas el 10% es tratado mediante diálisis peritoneal. [13] Sin embargo, en Honduras la ausencia de registros sistemáticos continúa siendo una barrera importante para el diseño de políticas públicas que garanticen una atención adecuada.
“En muchos países de la región, los registros de pacientes con ERC son parciales y no cuentan con control de calidad ni obligatoriedad. Sin datos precisos y actualizados, es difícil diseñar políticas de salud adecuadas que garanticen una atención efectiva. Por tanto, la AHNT ha fortalecido alianzas con organizaciones internacionales como la Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión (SLANH), la Sociedad Internacional de Nefrología (ISN) y la División de Nefrología de la Washington University, como parte de un esfuerzo por contar con acompañamiento técnico internacional en el diseño de estrategias que permitan mejorar la respuesta del sistema de salud ante esta enfermedad en el país y la región.”, agregó el Dr. Tábora.
Este trabajo colaborativo permitirá avanzar en la definición de acciones concretas que fortalezcan la detección temprana de la enfermedad, amplíen el acceso a tratamientos y promuevan la creación de clínicas especializadas en el país, contribuyendo así a una atención más oportuna, mejorando la calidad de vida de las personas que viven con esta patología.
[1] Asociación Hondureña de Nefrología y Trasplante (AHNT), & Secretaría de Salud de Honduras (SESAL). (s. f.). Datos sobre la situación de la enfermedad renal crónica en Honduras.
[2] Asociación Hondureña de Nefrología y Trasplante (AHNT), & Secretaría de Salud de Honduras (SESAL). (s. f.). Datos sobre la situación de la enfermedad renal crónica en Honduras.
[3] Asociación Hondureña de Nefrología y Trasplante (AHNT), & Secretaría de Salud de Honduras (SESAL). (s. f.). Datos sobre la situación de la enfermedad renal crónica en Honduras.
[4] García-Maset R, et al. Documento de información y consenso para la detección y manejo de la enfermedad renal crónica. Nefrologia. 2022. https://doi.org/10.1016/j.nefro.2021.07.010).Freeman C, Giles L, Field P, Sörstadius E, van Haalen H. Humanistic burden and economic impact of chronic kidney disease: a systematic literature review [version 1; peer review: 1 approved]. F1000Research. 2019;8(2142).
[5] Correa-Rotter R, Méndez Durán A, Vallejos A, Rico-Fontalvo J, Cusumano AM, Rosa-Diez GJ, et al. Unmet needs of CKD in Latin America: a review from Expert Virtual Group. Kidney Int Rep. 2023;8:954-67.
[6] Calice-Silva V, Neyra JA, Ferreiro Fuentes A, Singer Wallbach Massai KK, Arruebo S, Bello AK, et al. Regional board and ISN-GKHA team authors. Capacity for the management of kidney failure in the International Society of Nephrology Latin America region: report from the 2023 ISN Global Kidney Health Atlas (ISN-GKHA). Kidney Int Suppl (2011). 2024;13:43-56.
[7] Arici M, Assaad-Khalil SH, Bertoluci MC, Choo J, Lee YJ, Madero M, et al. Results from a cross-specialty consensus on optimal management of patients with CKD: from screening to complications. BMJ Open. 2024;14:e080891.
[8] ISN-Global Kidney Atlas 2023. https://www.theisn.org/initiatives/global-kidney-health-atlas
[9] Abbreviations: CKD (Chronic Kidney Disease), DALYS (disability-adjusted life years), BP (blood pressure), CI (confidence interval). Data source: GBD study database (http://www.healthdata.org/gbd), WHO data observatory (https://www.who.int/gho/en/) : data not reported/unavailable. https://doi.org/10.1016/S2214-109X(23)00570-3International Society of Nephrology
[10] Xie Y, Bowe B, Mokdad AH, et al. Analysis of the global burden of disease study highlights the global, regional, and national trends of chronic kidney disease epidemiology from 1990 to 2016. Kidney Int. 2018;94:567–581. https://doi.org/10.1016/j.kint.2018.04.011
[11] Centers for Disease Control and Prevention. Chronic Kidney Disease Surveillance System. Advanced stage CKD (stages 3 and 4) prevalence by year and diabetes status in U.S. adults. CDC: https://nccd.cdc.gov/ckd/detail.aspx?Qnum=Q702#refreshPosition.Consultado en octubre de 2020
[12] United States Renal Data System. 2018 USRDS Annual Data Report: Volume 1: Chronic kidney disease. Chapter 3: Morbidity and mortality. National Institutes of Health, National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, Bethesda, MD,2019.
[13] Disparity and inequity in access to renal replacement therapies in Latin America, N17, 2024. Transcontinental Human Trajectories